La prevalencia de la diabetes mellitus ha ido en aumento en los últimos años. En Chile, cerca del 5% de la población padece esta enfermedad. Sus complicaciones no se han quedado atrás. Dr. Pablo Sabat La retinopatía diabética es una de las más temidas por ser causa de pérdida de visión. Después de 20 años de diabetes, casi el 99% de los diabéticos tipo 1 y el 60% de los tipo 2 tendrán algún grado de retinopatía diabética.
En esta enfermedad, los niveles elevados de azúcar en la sangre van produciendo daño a nivel de los pequeños vasos sanguíneos que nutren a la retina. Es así como ésta se vuelve carente de oxígeno y nutrientes. En etapas más avanzadas, comienzan a aparecer microaneurismas, hemorragias retinales, manchas algodonosas, depósitos de lípidos a nivel retinal y edema de retina. Todo esto va llevando a una pérdida progresiva de la visión. Finalmente pueden formarse vasos sanguíneos anómalos que al sangrar hacia el humor vítreo producen una caída abrupta la visión. El mejor tratamiento de la retinopatía diabética es la prevención. El buen control de la glicemia, la mantención de un peso adecuado, el control de la hipertensión arterial y el colesterol bajo han demostrado ser más efectivos que cualquier tratamiento instaurado una vez que la enfermedad aparece. Los pacientes diabéticos sin retinopatía diabética o retinopatía leve, deben ser controlados con fondo de ojos una vez al año. No obstante, pacientes que tienen enfermedades en estados más avanzados, estos controles son más frecuentes, pudiendo re¬querir de tratamiento láser o cirugía. El tratamiento láser (llamado panfotocoagulación) consiste en la destrucción de la retina más periférica con un láser térmico (produciendo así pér-dida de campo visual, disminución de la visión nocturna, entre otros), para así privile-giar la zona central de la retina, encargada de la visión más fina. Además de producir daño retinal, la diabetes mellitus puede acelerar la aparición de cataratas, lo que lleva a que muchos pacientes diabéticos sean operados de cataratas a edades más precoces. Finalmente, los cambios en la glicemia pueden afectar el poder de aumento (poder dióptrico) de los lentes naturales que nuestro ojo posee. Así a una persona cuando le sube o baja mucho su glicemia, puede experimentar visión borrosa intermitente. Por esto, cuando un paciente diabético desea cambiar sus lentes, debe estar con una glicemia compensada para que sus anteojos queden recetados adecuadamente. |