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Por Dr. Helio Hernández La cirugía refractiva es cualquier procedimiento quirúrgico destinado a eliminar la dependencia al uso de anteojos y/o lentes de contacto por miopía, hipermetropía, astigmatismo y, en condiciones seleccionadas, la presbicia. Los procedimientos más usados, pero no exclusivos en Chile, podemos dividirlos en dos categorías: en primer lugar los que requieren de la instauración de un lente intraocular con o sin extracción del cristalino; y en segundo lugar, los que requieren energía láser para “tallar” la córnea. En términos generales los procedimientos con láser (LASIK, LASEK o PRK) son más efectivos para la corrección de miopía menor de 8 dioptrías e hipermetropía y astigmatismo menores de 4 dioptrías. ¿Quién es un buen candidato para cirugía refractiva? La mayoría de personas con miopía, hipermetropía o astigmatismo se benefician con una cirugía de este tipo. Los mejores candidatos son aquellas personas que no están conformes con sus anteojos o lentes de contacto y están motivados para hacer un cambio y no depender más de estos. Personas miopes mayores de 40 años de edad deben discutir cuidadosamente el procedimiento con el oftalmólogo, ya que por efecto de la presbicia pueden no estar satisfechos totalmente con su visión de cerca. ¿Qué tan seguro es el procedimiento? Al igual que cualquier otra cirugía, la cirugía refractiva tiene riesgos. Nunca existe garantía para una cirugía y un cirujano no puede ofrecer garantías del 100%. Las complicaciones dependen del tipo de cirugía a realizar. En la mayoría de estos casos, existe una solución para el problema. Las complicaciones severas son extremadamente infrecuentes.
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